Sunday, August 16, 2009

Si Sonia y otros pudieron

2009-07-26
La Raza

Las audiencias de confirmación de Sonia Sotomayor para la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos han sido una maravillosa lección sobre cómo salir adelante en tiempos difíciles. Y estos son tiempos muy difíciles.
Pocos saben que esta mujer de origen puertorriqueño, que rápidamente se ha convertido en una de las latinas más importantes de la historia, perdió a su padre a los 9 años de edad. Eso la pudo condenar al fracaso y a la pobreza. Sin embargo, ella no dejó que eso la definiera.
Sotomayor tuvo tres cosas a su favor: Sabía lo que quería, luchó por eso con una inigualable fuerza de voluntad y tuvo el gran apoyo de una familia inteligente.
La lección es que si Sotomayor pudo, otras jóvenes del Bronx, N.Y., también pueden.
Al igual que Sotomayor, Barack Obama tuvo éxito a pesar de haber visto a su padre sólo una vez en la vida. Otros jóvenes justifican sus errores por la ausencia de una figura paterna. Obama no.
Hace poco, en la Casa Blanca, me tocó escuchar un discurso en el que Obama habló de la importancia de romper los ciclos negativos. Su padre, dijo, no estuvo presente en su vida. Pero él se comprometió a estar siempre presente en la vida de sus hijas Sasha y Malia. A pesar de ser el padre más ocupado del planeta, Obama trata de asistir a las actividades escolares y a los juegos de fútbol de ellas.
La lección es que si Obama pudo, un muchacho del Este de Los Angeles también puede.
El líder del Senado norteamericano, Harry Reid, me contó en una entrevista que su madre lavaba ropa ajena para que su familia pudiera sobrevivir. La casa de Reid, en una zona rural de Nevada, no tenía plomería ni agua caliente. A pesar de unos inicios muy humildes, Reid salió adelante y hoy toma decisiones que afectan la vida de millones de personas.
La lección es que si Reid pudo, otro niño pobre en el barrio de Pilsen en Chicago también puede.
La fórmula del éxito profesional parece estar en dedicarse a lo que más te gusta hacer y, luego, en tratar de ser el mejor en lo que haces, aportando algo nuevo y único.
Cuando vemos a Sotomayor es difícil imaginarse que alguna vez fue una frágil niña, confundida y dolida tras la muerte de su padre. Sotomayor pudo haber tenido una vida marcada por la oscuridad y el silencio. Hoy, en cambio, su voz se oye en todo el país y su vida es un luminoso ejemplo de que querer es poder.

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